Los días de resistencia contra el tren nuclear han estado repletos de diversas acciones, como el bloqueo de vias mediante sentadas pacíficas en distintas zonas de su recorrido. De las mas espectaculares ha sido la acción de Greenpeace: tres hombres y una mujer retrasaron la marcha del convoy durante casi quince horas el domingo, al encadenarse a un bloque en forma de pirámide en la vía y luego rellenarlo con cemento. La policia fue incapaz de soltarlos y tuvo que negociar con los activistas y reconocer su fracaso. Miles de personas les apoyaban a pesar del frio y el viento.
Al día siguiente, cuatro miembros de la organización ecologista lograron burlar el cordón de seguridad en torno a los 20 kilómetros de carretera a Gorleben y colocaron una furgoneta en mitad de la calzada, con una persona dentro unida con cemento al asfalto, con el propósito de obstaculizar el máximo tiempo posible el paso del convoy.
El tren con residuos nucleares logró retrasarse más de 110 horas. Durante todo ese tiempo la policia no dejó de acosar los campamentos donde los activistas aprovechaban para descansar o reponer fuerzas.






















